domingo, 20 de marzo de 2011

Reportaje en Noticias&Protagonistas

La prepotencia del Tiburón


20.03.2011 | Grande, temible, varias hileras de dientes, huele la sangre, poco amistoso, tolera sólo a pequeñas acompañantes, las “rémoras”, en tanto obedientemente sigan su trayectoria pegadas a su panza. Prácticamente, bajo el agua, hace lo que quiere. Fuera del agua, también…



La Reserva Natural Puerto Mar del Plata fue reconocida como tal por Ordenanza Municipal 7927/90 y como Área Protegida mediante Ordenanza 11038/97. Por su parte, el Concejo Deliberante aprobó por unanimidad y solicitó a ambas Cámaras legislativas de la Provincia de Buenos Aires -mediante declaración C-3875- que la Reserva Natural sea preservada en el marco de la Ley 10907. Luego, y para abundar, la Cámara de Diputados de la Provincia de Buenos Aires aprobó también por unanimidad dando media sanción al proyecto de ley que pide la declaración como Reserva Natural provincial en el marco de la mencionada ley. En resumen, su calidad no puede estar en discusión salvo por quienes no quieran o no sepan leer de corrido.Claro, los tiburones no saben leer ni de corrido ni de ninguna otra manera. No se explica de otro modo el hecho de que el Club Aldosivi ingresara en el área restringida con la intención de construir un estadio propio, con piscina y gimnasio. Esto no es de ahora, ya en 2010 hubo una resolución firmada por el juez federal Eduardo Jiménez que intimaba a la institución a suspender las actividades en 24 horas por tratarse de una Reserva Natural, bajo apercibimiento de multa y remisión de la causa a la Justicia penal por comisión de un ilícito.
Pero volvemos al principio: los tiburones parecen no saber leer y volvieron a la carga con maquinaria y todo. A puro diente, que es la manera con la que se mueven e intimidan. El caso se reavivó en los tribunales correspondientes. Norberto Pérez que alguna vez fue activo miembro del área ambiental del municipio, fue relatando a N&P los pormenores del caso



Noticias & Protagonistas: Usted plantea que hay dos demandas judiciales por el tema de la Reserva, aparentemente ignoradas por el Club Aldosivi, que pretende continuar las obras. ¿Es efectivamente así?
Norberto Pérez: Sí, por supuesto, hace tiempo que viene sucediendo una cosa extraña por el flagrante incumplimiento de una Ley Provincial, la 11.723 de Medio Ambiente, que explicita que antes de dar inicio a una obra de estas características se requiere una declaración de impacto ambiental. Se trata de un acto administrativo que es parte de la presentación que tiene que hacer cualquier interesado en un proyecto, donde se establece la mitigación del impacto que la obra genere.

N&P: ¿La disposición se presta a interpretaciones?
Pérez: No, en absoluto, porque el artículo 32 de la ley es claro al decir que, sin esos permisos, las autoridades tienen que parar la obra o clausurarla. Entonces la Fundación se presentó ante la justicia federal, obtuvo una medida precautoria hace meses, por parte del juez Eduardo Jiménez, pero el club la incumple; y las autoridades municipales también, porque han sido notificadas pero siguen dejando hacer.

N&P: Al pasar por la zona se ven movimientos. Ahora, es llamativo que la Justicia disponga dos mandamientos y luego no se haga nada para frenar esta rebeldía.
Pérez: Tengo entendido que el juez federal libró un expediente ante la Fiscalía Penal, y que la Fundación pidió investigar dos cosas: por qué el club se niega a dar cumplimiento a las disposiciones, y por qué los funcionarios públicos omiten cumplir con sus deberes. Deberían haberlo controlado hace meses, pero no hicieron nada. Los abogados de la Municipalidad dicen que la Reserva del Puerto no es tal, lo que de por sí es una locura, y afirman que el municipio no tiene nada que ver. Pero la ley es clara: es la Intendencia la que tiene obligación de exigir la declaración de impacto ambiental; la ley es taxativa, muy clara. Incluso en los hechos hubo ya un ejemplo de que es la Municipalidad la que da el permiso ambiental previo: el balneario Arenas Blancas, que está en el mismo consorcio, antes de ser habilitado tuvo que obtener esa declaración de impacto ambiental, cosa que efectivamente se hizo.

N&P: Volviendo a la posición de quienes dicen qué área es en efecto una reserva, ¿hasta dónde afecta el relleno para crear la base del estadio para el club?
Pérez: No conozco el proyecto general, ni siquiera sé si Aldosivi lo terminó, pero hay cosas concretas como la deforestación de tres o cuatro montes que había en el paleoacantilado de la reserva. Arrasaron con esa vegetación, sin cumplir con la ley provincial, sin acción pública ni para frenar ni para castigar. Y están rellenando un bajo que tiene un totoral plegado al pluvial, que divide la reserva con la laguna de agua salada. Desapareció el monte, rellenaron la mitad del bajo, se dañó sensiblemente la fauna y la flora, lo que era antes un humedal hoy es un terreno lleno de escombros y sin árboles, en fin, muchas cosas. Hay legislación provincial específica de defensa del arbolado, pero el municipio mira para otro lado.

N&P: En todo el ámbito de General Pueyrredon se percibe la depredación arbórea. En el bosque de Peralta Ramos, además de devastar el bosque, se produjo una invasión de travestis y del negocio de la prostitución.
Pérez: Sí, el bosque además tiene un serio inconveniente de inicio. Se plantó primero con una planificación para árboles de industria forestal, tanto que todavía existe el aserradero. Luego, se parceló en lotes muy chicos. Para construir había que voltear ejemplares añosos. Es cierto que el que va al bosque es porque le gustan los árboles, pero no se replanta como antes, ni tampoco existe un plan ordenado. Entonces a medida que se urbaniza, desaparecen los grandes ejemplares. Aunque algunos, reconozcámoslo, ya están caducos.

N&P: ¿No haría falta una política de preservación específica? Cuando fue el tornado de los ´90 cayeron cientos de árboles y no se hizo nada para reponerlos, ni por estudiar cuáles serían las especies más indicadas.
Pérez: Lo que pasa es que la dimensión ambiental es desconocida en la gestión de Gustavo Pulti. Nosotros armamos un vivero forestal en Laguna de los Padres, con la idea de reforestar con especies nativas y eso hoy ya no existe. No hay política ambiental en la gestión actual. Hoy es una oficina inexistente; es más, no figura en el área funcional. Cuando crearon Enosur y dividieron Vialidad, se olvidaron de que existía.
El Aquarium

N&P:
Nos llegó una denuncia sobre posible contaminación que estaría generando el Aquarium. Cuando usted estuvo en el área trabajó mucho el tema. ¿Qué opinión tiene actualmente?
Pérez: Es verdad, hicimos una actuación allá por los años 96/97 porque había un sistema de desagüe de los piletones que daban a la playa. Hubo contravenciones, actas, y el acuario presentó un programa de mitigación de impacto. Pero la verdad es que ahora no estoy actualizado. En aquel momento, es cierto, no cumplían acabadamente con la ley 5965.

N&P: Hay un vecino de la zona que sacó fotos y mostró que los desechos van directo a la playa pública.
Pérez: En tanto tuvieran un sistema de pretratamiento y estén dentro de los parámetros que la ley considera aceptables, estaría permitido que fueran al mar. Pero deben estar autorizados por la Provincia.







Omisión culposa“En agosto del año pasado, la Fundación Reserva Natural del puerto, cuando Aldosivi comenzó las obras sin autorización, hizo la denuncia ante la Municipalidad, el Consorcio Portuario, y ante la OPS que es el organismo específico provincial, de que esto estaba ocurriendo fuera de la ley, pero no hubo ninguna respuesta oficial para frenarla”, asegura Norberto Pérez. De por sí esto es serio, empeorando cuando se descubre que no es la primera vez que se impone algo a través de la Justicia, sin que el advertido y la autoridad pública se den por enterados.
Tanto en octubre como en noviembre del año pasado las autoridades judiciales hicieron lugar a sendas presentaciones de la Fundación Reserva del Puerto, entidad que denunció que las obras realizadas dentro de la misma estaban afectando la principal zona de nidificación. Cabe recordar que siendo “parada” fija y habitual de aves migratorias, esta circunstancia puede alterar definitivamente el proceso natural.
En la segunda oportunidad, el juez advirtió al club que de no cumplir debería pagar una multa; por otra parte el Consejo de Administración de la Reserva advirtió que el Club Aldosivi ya había entrado con las máquinas al área misma protegida. Cosa que ya había ocurrido anteriormente cuando el Juzgado Federal Nº 2 dictó una medida cautelar, resolución que se encuentra firme, ordenando la suspensión total de las actividades en dicho lugar. "Sin embargo, el club Aldosivi siguió ejecutando trabajos, violando la orden de la medida cautelar, facilitado por el hecho que, la Provincia de Buenos Aires (OPDS), el Consorcio Portuario Regional Mar del Plata y la Municipalidad de General Pueyrredon no han actuado en ningún momento para detener la actividad ilícita en el lugar" señalaron en un comunicado los referentes de la Fundación.
Estos a su vez dejaron la irregularidad plasmada ante escribano público e hicieron la denuncia con carácter de urgente a la Justicia Federal porque la continuidad –y la demora en la acción de impedirlo-, pueden provocar un daño irreversible. En este caso la denuncia se amplío del Club al Municipio y al Consorcio Portuario Regional que no asumen la responsabilidad pública que les compete: “Estas cosas pasan por la impunidad manifiesta de la que gozan algunos sectores de nuestra comunidad amparados por el poder económico que detentan", se lamentaron.
Los mismos vecinos, sin lenguaje técnico ni jurídico, lo explican con no menos dramatismo: “Hay una resolución de un Juez que determina el cese la obra pero ellos siguen como si nada hubiera pasado, arrancando plantas, sacándole su lugar a las aves que viven allí y que por culpa de la inacción están huyendo despavoridas”



No hay comentarios: